Una jueza de Huesca obliga al MNAC a restituir las pinturas murales al Monasterio de Sijena

Una jueza de Huesca obliga al MNAC a restituir las pinturas murales al Monasterio de Sijena

En una sentencia de más de 100 folios y fundamentada con más de veinte razonamientos jurídicos, la magistrada del Juzgado de Primera Instancia nº 2 de Huesca estima la demanda presentada por el Gobierno de Aragón contra el Museo Nacional de Arte de Cataluña (actual depositario de las pinturas) al que condena, pero desestima las acciones solicitadas contra la Administración General del Estado (como administración que dispuso y ordenó la retención y tutela las pinturas murales de la Sala Capitular del Monasterio de Villanueva de Sijena cuando estas fueron arrancadas) a la que absuelve.

La demanda fue interpuesta el 18 de febrero de 2014 en el juzgado, por el Gobierno de Aragón actuando en su propio nombre como titular de la competencia en materia de protección de patrimonio histórico, y ejerciendo además las acciones que corresponderían a las legítimas propietarias de los bienes, las religiosas del Real Monasterio de Sijena, quienes han cedido las acciones al Gobierno de Aragón.

A la demanda presentada por el MNAC se unió la Generalitat de Cataluña personándose en el proceso. Ambas instituciones alegaron entre otras razones: la posesión legítima de las pinturas por parte del Museo Nacional de Arte de Cataluña, al haberse suscrito el 17 de diciembre de 1992 un contrato entre la Generalitat y la Orden de San Juan de Jerusalén, por el cual la orden religiosa cedió las pinturas a la Generalitat para su exhibición, de modo que mientras se exhiban, no pueden reclamarse (Antecedente de hecho duodécimo, pags 7 a 9).

Sobre la propiedad de las pinturas murales

Para dilucidar esta cuestión la magistrada entiende que necesariamente hay que determinar la naturaleza de los bienes que se reclaman (FD II Pag 17 a 22) y en este sentido alude a la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español según la cual los bienes que (con anterioridad a la entrada en vigor de la ley) hubieran sido declarados histórico-artísticos o incluidos en el Inventario del Patrimonio Artístico y Arqueológico de España pasan a tener la consideración y a denominarse Bienes de Interés Cultural y en concreto al artículo 14 de la Ley de Patrimonio que considera bien inmueble “cuantos elementos puedan considerarse consustanciales con los edificios y formen o hayan formado parte de los mismos aunque en el caso de poder ser separados constituyan un todo perfecto de fácil aplicación a otras construcciones o a usos distintos del suyo original, cualquiera que sea la materia de que estén formados y aunque su separación no perjudique visiblemente al mérito histórico o artístico del inmueble al que están adheridos”.

Por ello, concluye, “ninguna duda cabe que las pinturas murales que se ubicaban en las paredes de la Sala Capitular del Monasterio de Sijena merecen el calificativo de bien inmueble, como parte integrante del Monasterio, y ello con independencia de que pudieran ser separadas y actualmente sean exhibidas en el MNAC”.

Abunda en su razonamiento argumentando que en el momento en que el Monasterio es declarado Monumento Nacional (el 28 de marzo de 1923) “las pinturas murales, objeto de este procedimiento, formaban parte integrante de la Sala Capitular, siendo ésta uno de los elementos artísticos del Monasterio que propicia tal declaración, hasta el punto que dicha declaración como Monumento Nacional comprende expresamente la Sala Capitular del Monasterio (…), y estando ésta comprendida en la declaración de Monumento Nacional, podemos asegurar que dichas pinturas murales merecen el calificativo de Bien de Interés Cultural”.

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