La manipulación del Euribor: Último episodio en la manipulación de los mercados

La manipulación del Euribor: Último episodio en la manipulación de los mercados

Lehman Brothers cae el 15 de septiembre de 2008 provocando que el sistema bancario de los EE.UU, y en especial la banca de inversiones, cambiara su forma de funcionar. La bancarrota de esta entidad se convirtió en la mayor de la historia, siendo seis veces superior a la de WorldCom en 2002 y 10 veces mayor que la de Enron en 2001. Así, el cuarto banco de inversión de Wall Street  desapareció, como consecuencia de su contribución a la creación del negocio de empaquetamiento de las hipotecas subprime (ABS, CDOs, etc), que fue el centro de la crisis financiera.

Tras esto, hemos conocido diversas noticias sobre sanciones muy duras a las grandes entidades, impuestas por reguladores de diferentes países, como consecuencia de la manipulación de los mercados mediante acciones concertadas, estando implicados grandes conglomerados financieros  globales y brókers internacionales. Esta práctica afecta a diversos activos de inversión y sus índices de referencia, suponiendo un escándalo a nivel mundial. También ha supuesto la revelación de estructuras de conflictos de intereses, prácticas de selección adversa de los activos subyacentes, y actuaciones sistemáticas de ocultación de información esencial a los inversores, tanto a los minoristas como a los profesionales, generándoles grandes pérdidas. Desde el comienzo de la crisis hasta hoy, como veníamos anunciando anteriormente, han aumentado considerablemente las noticias sobre denuncias por manipular los precios del oro, divisas, materias primas, bonos e índices de referencia, tales como el Líbor, el Tibor y el Euribor.

La manipulación de los mercados vuelve a ser noticia. Reino Unido acusó a 11 trabajadores de banca por manipular el Euribor en noviembre de 2015. La Oficina de Fraudes Graves (SFO por sus siglas en inglés) recordó que la investigación sobre la manipulación de las tasas de los mercados interbancarios de Londres de la eurozona, se inició en julio de 2012, apuntando, además, que en octubre de 2014 ya se condenó a Tom Hayes, ex operador de UBS y Citigroup, por conspirar y manipular el Líbor .

Pues bien, Londres ha acusado formalmente a seis banqueros por conspirar para manipular el Euribor de manera continuada, entre los años 2005 y 2009. El Euribor es el tipo de interés de referencia aplicable a los hipotecados, ahorradores y empresas. Nos encontramos ante la última etapa del caso de manipulación, que como hemos señalado, comenzó en el año 2008 con una investigación iniciada por los reguladores estadounidenses, teniendo que enfrentarse 30 empleados bancarios a cargos formales y varias entidades financieras a pagar multas millonarias.

Únicamente seis de los 11 acusados han hecho acto de presencia en el Tribunal de Londres, para ser acusados formalmente quedando en libertad bajo fianza . Los empleados implicados en la conspiración de manipulación del Euribor, que debemos recordar que es el referente internacional utilizado para fijar los tipos de interés en multitud de productos financieros, pertenecen a las entidades Deutsche Bank, Barclays y Sociètè Gènèrale  . El grupo de empleados están acusados tanto de conspirar entre sí, como de conspirar con otros empleados del banco, entre el 1 de enero de 2005 y el 31 de diciembre de 2009, con el fin de hacer ofertas de precios falsas en relación a la tasa interbancaria del euro, según se desprende de documentos que obran en la Corte.

Así, y teniendo en cuenta la dificultad de la trama, las entidades fueron responsables, como mínimo, de no haber controlado adecuadamente a sus empleados, con el fin de evitar que se cometieran estas irregularidades de índole absolutamente grave. Estos hechos manifiestan la realización de estas actuaciones con el ánimo de obtener un beneficio en la liquidación de los derivados en contra de sus clientes. Esto lo  hacían de una manera concertada entre las entidades e intermediarios del mercado (brókers), compartiendo información de las órdenes de los clientes para poder influir en el precio a su favor.

No obstante, no puede sostenerse que las entidades sean las únicas responsables frente a estas irregularidades, puesto que los empleados también lo fueron al llevar a cabo prácticas irregulares, incumpliendo la normativa interna de las entidades y la general del mercado. No podemos olvidar, tampoco, que los empleados de las entidades operan movidos por una retribución variable vinculada a incentivos, y, así lo ha puesto de manifiesto la EBA recientemente .  Esto provoca que se incremente el riesgo de que el personal de ventas, coloque productos inadecuados a sus clientes provocándoles perjuicios económicos graves, con un único objetivo, conseguir la retribución variable.

Tal y como apuntábamos en el artículo “Manipulación del mercado: ecos de un escándalo a nivel mundial” , estas prácticas constituyen infracciones muy graves, resultando mucho más grave la actitud de aquellas entidades financieras que aprovechando su posición dominante en el mercado, así como, la fuerte asimetría existente en especial en los productos complejos, se han beneficiado de sus clientes en las operaciones que concertaban con ellos. La consecuencia directa de esto, es la generación de fuertes y graves desequilibrios, fruto de la asimetría de la información, que son absolutamente contrarios a la Ley del Mercado de Valores y a las reglas de la buena fe. No podemos olvidar que los bancos son expertos en los mercados financieros y en derivados, y como tales, disponen de todos los medios técnicos y humanos, resultando fundamental que cumplan rigurosamente sus obligaciones.

Lo cierto es que, el grave escándalo de la manipulación del mercado pone bajo sospecha la gestión de las entidades de crédito en relación a diversos productos financieros complejos, como son los swaps, collar, CFAs, bonos estructurados, entre otros. La realidad es que las entidades han sido capaces de manipular, de forma sistemática, durante años, los índices de referencia más importante del mundo, con absoluta impunidad, por lo que cabe plantearnos cuantas irregularidades se habrán cometido en la comercialización de productos estructurados, altamente complejos, entre sus clientes, y, prueba de ello, son los numerosos litigios en curso por esta cuestión.

Ante estas reclamaciones, frecuentemente las entidades tratan de defenderse argumentando sobre el perfil ambicioso del inversor, algo que resulta insostenible cuando, éstos, son profesionales de diversos ámbitos sin formación específica en mercado de valores, que tomaron la decisión de invertir movidos por las recomendaciones de las propias entidades. Tampoco puede hablarse de cliente experto por su poder adquisitivo o por sus antecedentes de inversión, extremo que ha sido refrendado en varias Sentencias recientes del Tribunal Supremo (nº 769/2015 de 15 de enero, nº 489/2015 de 16 de septiembre y nº 633/2015 de 13 de noviembre, entre otras.)

Artículo publicado por: Sacristán&Rivas, Abogados