La importancia de comunicar al cliente el valor razonable del producto financiero contratado. Doctrina Reciente del Tribunal Supremo

La importancia de comunicar al cliente el valor razonable del producto financiero contratado. Doctrina Reciente del Tribunal Supremo

En el marco del mercado de valores el “precio de mercado” de Bonos estructurados/derivados, se determina en función de su valor razonable y así lo impone la normativa  internacional de contabilidad, el Plan General de Contabilidad de 2007 y la Circular 4/2004 de 22 de diciembre del Banco de España.

Pues bien, en primer lugar debemos definir el valor razonable y, para ello, acudimos a la definición que da el RD 1514/2007 en el art. 6.2, entendiendo que es el importe por el que puede ser adquirido un activo o liquidado un pasivo entre partes interesadas y debidamente informadas que realicen una transacción en condiciones de independencia mutua sin deducir gastos de transacción en su posible enajenación.

De esta manera, el valor de mercado de un producto estructurado arroja el resultado esperado de éste en el momento de la contratación y en cualquier momento durante la vida de la inversión. Resulta muy relevante esta información para el inversor porque permite determinar si el precio de la transacción es de mercado, esto es, igual al valor razonable, o si, por el contrario, existen comisiones dentro del precio, esto es, sobreprecios sobre el valor razonable, y, poder estimar, por tanto, si la cuantía de éstas responden a la tarifa de comisiones máximas que debe tener la entidad.

Lo cierto es que la imputación de sobreprecios ocultos al cliente sobre el valor razonable o fair value del producto, no es una práctica autorizada. Las consecuencias son directas sobre el resultado económico de la operación para el cliente, porque si existe sobreprecio el cliente está suscribiendo una estructura peor que la que debería, esto es, desde un principio tiene un valor negativo para el cliente que se encuentra en pérdidas nada más comprar el producto.

El Tribunal Supremo ha avalado esta cuestión con las recientes sentencias dictadas en estos últimos meses, destacando las STS 535/2015 de 15 de octubre, STS 633/2015 de 13 de noviembre, STS 651/2015 de 20 de noviembre, STS 668/2015 de 4 de diciembre, STS 692/2015 de 10 de diciembre, donde la Sala hace hincapié en la importancia de informar a los clientes del “valor de mercado inicial” de los derivados.

Debemos destacar el pronunciamiento de la Sentencia nº 668/2015 de 4 de diciembre de 2015, donde se analiza la contratación de un swap, declarando que debe informarse al cliente del valor de mercado inicial del swap o, como mínimo, de aquella cantidad que debería pagar al cliente en concepto de indemnización por la cancelación anticipada del producto, pronunciándose en los siguientes términos: “Debe también informarle de cuál es el valor de mercado inicial del swap , o, al menos, qué cantidad debería pagarle el cliente en concepto de indemnización por la cancelación anticipada si se produjera en el momento de la contratación, puesto que tales cantidades están relacionadas con el pronóstico sobre la evolución de los tipos de interés hecho por la empresa de inversión para fijar los términos del contrato de modo que pueda reportarle un beneficio, y permite calibrar el riesgo que supone para el cliente.”

En virtud de lo expuesto, constituye una práctica prohibida la aplicación de sobreprecios ocultos al cliente y un abuso de mercado, por ser éste un comportamiento engañoso, y así queda dispuesto en el art. 16 RD 629/1993, el art. 79 LMV y art. 64-66 RD 217/2008. Así, lo ha entendido nuestro Alto Tribunal declarando que es de vital importancia que el cliente conozca el valor razonable del producto por el resultado final que tiene en la inversión.

Autor: Sacristán&Rivas, Abogados.