Opiniones sobre el uso del catalán en los tribunales

Opiniones sobre el uso del catalán en los tribunales

Derecho News ha querido pulsar la opinión de determinados especialistas en relación a la noticia publicada recientemente sobre el uso del catalán en los tribunales. Esta noticia ha levantado un gran revuelo en el sector y desde Derecho News consultamos y quisimos saber la opinión de dos despachos de abogados que nos indicaron lo siguiente:

Abocam Abogados

En Catalunya los Jueces están obligados a conocer la lengua catalana dado que los ciudadanos y los letrados pueden escoger la lengua oficial en la que expresarse.

Una vez dicho esto, cabe decir que si la Jueza no entiende correctamente la lengua puede preguntar a las partes si prefieren seguir en lengua castellana o que un traductor pueda intervenir a los efectos de no perjudicar la defensa de ninguna de las partes, la del entendimiento de la jueza y la defensa de las partes si creen que su lengua natal y mental es la catalana.

Pero todo esto se puede pactar o consensuar si las partes están de acuerdo, que creo que es lo que finalmente pasó.

Otro tema sería las formas en que la Jueza pudo expresarse y si estas forman molestaron a alguna de las partes, cosa que si se ha filtrado a los medios, supongo que así sería.

En mi caso soy bilingüe y no tengo ningún problema con este tema ni tampoco ninguna intención de alentar una polémica que me parece inusual que suceda y que es mas propia de intereses políticos que propiamente judiciales.

AGM Abogados – Barcelona

A mi juicio deberíamos empezar por preguntarnos si lo sucedido en el Juzgado de Instrucción 2 de Olot es la norma o la excepción y la respuesta es tajante: es la excepción. He defendido a clientes en CCAA con lengua propia diferente a la catalana y jamás he tenido el más mínimo problema idiomático, como jamás lo he tenido en Catalunya, tanto cuando he pedido que la vista se celebrara en castellano (soy castellanoparlante y a veces la complejidad del caso pide el abrigo de la lengua materna) como cuando se iba a celebrar en catalán y la defensa de la otra parte ha solicitado que se pasara a castellano. Ni me han puesto ni yo he puesto jamás problema alguno por ello.

Mi opinión es clara: cuando un cliente deposita en mí su confianza para que defienda sus intereses, todo lo que debo hacer a partir de ese momento en su expediente debe ir enfocado exclusivamente a ese fin, dejando a un lado el resto de las cuestiones que pasan a ser accesorias. Prefiero hablar en catalán, pero la vista oral la haré en el idioma en el que mejor se defiendan los intereses del cliente. Si el/la Juez/a se maneja mejor en castellano y quiero que mi mensaje llegue nítido, utilizaré el castellano sin dudarlo; si por el contrario se maneja mejor en catalán lo haré en esa lengua. No por servilismo malentendido, sino por egoísmo puro y duro: quiero que mi mensaje de defensa de los intereses de mi cliente (actor principal que a veces parece que no exista) le llegue al Juzgador/a de la manera más nítida para él/ella, que es quien debe entenderme y dictar después la Sentencia. Hacer otra cosa sería perjudicar los intereses del cliente y traicionar la confianza que ha depositado en mí. Imaginemos la estampa de un letrado hablando en un idioma que el Juez no entiende o en el que tiene dificultades de expresión y/o comprensión; absurdo ¿no?

Otro debate es el que se plantea cuando tomamos estas cuestiones en abstracto: ¿Deben los jueces conocer el idioma de la CCAA en la que enjuician?; ¿Deben los letrados tener cortesía con el Juez? ¿Y el Juez con los letrados? ¿Qué hacer si después de un tiempo prudencial el Juez sigue sin dominar la lengua de la CCAA? Estas cuestiones deben dirimirse en otros foros ya que son netamente políticas, no jurídicas, y si en algo debemos estar de acuerdo todos los letrados/as es que la política debería tener prohibido el acceso a los órganos judiciales. Suspiramos por ello y a veces somos nosotros mismos (en abstracto) quienes sin darnos cuenta agitamos el espantajo en Sala.

No obstante si despojamos a estas cuestiones de su componente política y les aplicamos una buena dosis de algo tan sencillo como es el sentido común, veremos que el problema se diluye como un azucarillo. Ni es tan difícil aprender el idioma de la CCAA en la que uno se está ganando la vida, ni es tan complicado ser cortés con quien hace poco que está en la CCAA y está haciendo esfuerzos por aprender esa lengua. También es sencillo establecer un período de adaptación obligatorio transcurrido el cual no se pueda utilizar el pretexto del desconocimiento de la lengua. En mi opinión, si unimos estos tres ingredientes (aprendizaje obligatorio, período de cortesía y plazo concreto hasta la normalidad) habremos dado con la fórmula adecuada para que la lengua cumpla su función de comunicación.

Dicho esto, es fácil colegir que de los aproximadamente dos minutos y medio de la filmación que corre por Internet me resulte imposible determinar a quién asistía más la razón (salvo que demos rienda suelta al “forofismo”). Sería necesario ver toda la secuencia desde el principio… o incluso desde bastante tiempo atrás, porque algo me dice (tal vez la excepcionalidad) que estos hechos no son más que el parto de algo que se ha ido gestando poco a poco con el tiempo…

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