La tasa anual de inflación se mantiene en el 0,1% en julio

La estabilización de la inflación se explica por la evolución alcista de los precios de los bienes industriales no energéticos (BINE) y de los servicios, compensada por la moderación en alimentación no elaborada y en productos energéticos.

Los precios de los productos energéticos registraron en julio una tasa interanual del -5,8%, inferior en 0,1 puntos a la del mes previo. Esta evolución se debe a dos efectos contrapuestos: Por un lado la evolución alcista de los precios de la energía eléctrica y por otro, el mayor descenso de combustibles y carburantes. La energía eléctrica anota una subida mensual del 2,9%, frente al descenso del 1,9% de un año antes, lo que da lugar a un aumento de la tasa interanual de 5,1 puntos, hasta el 8,6%. La tasa anual de los combustibles y carburantes desciende 1,6 puntos, hasta situarse en -10,7%, debido a la caída de los precios tanto de los carburantes como del gas.

También la tasa de variación interanual de los precios de los alimentos no elaborados se ha reducido de manera significativa, 1,5 puntos porcentuales en julio, hasta el 1,7%, debido principalmente a las frutas frescas y a las legumbres y hortalizas frescas.

La inflación subyacente (que excluye los elementos más volátiles del IPC, como la alimentación fresca y energía) aumentó en julio dos décimas, hasta el 0,8%. Esta subida se explica por el alza de los BINE, que incrementan su tasa anual una décima, hasta el 0,4%, y de los precios de servicios, con un crecimiento anual del 0,9%, dos décimas por encima del mes anterior. La aceleración de los servicios descansa en la rúbrica de turismo y hostelería, cuya tasa anual subió dos décimas, hasta el 1,4%.

La tasa anual de alimentación elaborada, bebidas y tabaco se mantiene en el 1,2% del mes anterior, debido a que la subida de cuatro puntos de la tasa interanual de los aceites ha sido compensada por la desaceleración del tabaco y otras partidas como café, cacao e infusiones.

En términos intermensuales, el IPC descendió un 0,9% en julio, igual que en el mismo mes de 2014. Este descenso se explica por el abaratamiento de los alimentos no elaborados, especialmente las frutas frescas (-2,4%), las legumbres y hortalizas frescas (-5,6%) y las patatas y sus preparados (-1,5%). También contribuyeron los productos energéticos, con un descenso del 0,6%, por la caída de los precios de los combustibles y carburantes (-1,9%), y los BINE (-3,9%), especialmente por el vestido y calzado (-12,9%) debido a las rebajas de verano.

La tasa anual de inflación aumentó en julio en siete comunidades autónomas. En cinco fue mayor que la nacional: Baleares (0,6%), Cataluña (0,4%), Comunidad Valenciana (0,3%), País Vasco y la Rioja (0,2%). La inflación de Andalucía coincidió con la nacional. En el resto de comunidades autónomas la inflación quedó por debajo de la tasa nacional, con las mayores caídas en Extremadura, Castilla-La Mancha, Canarias y Aragón, (-0,3%). Por otro lado, la tasa anual del IPC a impuestos constantes se situó en julio en el 0,1%, igual que la del IPC general.

El INE ha publicado asimismo el IPC armonizado (IPCA) correspondiente al mes de julio, cuya tasa anual se sitúa en el 0,0%, la misma que el mes anterior. Si se compara esta tasa con la estimada por Eurostat para el conjunto de la zona euro en julio (0,2%, igual a la de junio), el diferencial de inflación favorable a España se mantiene en -0,2 puntos porcentuales.

En resumen, la tasa de variación anual del IPC se ha mantenido en julio en el 0,1%, tras cinco meses de aumentos consecutivos. La estabilidad de la inflación se ha debido a que la aceleración de los componentes de evolución más regular del IPC (los BINE y servicios) ha compensado íntegramente la moderación de los más volátiles, la alimentación no elaborada y los productos energéticos. La tasa subyacente ha subido dos décimas, hasta el 0,8%, reflejo del dinamismo del consumo privado. La inflación en España sigue siendo inferior a la de la Eurozona, lo que permite ganancias de competitividad de la economía, con el consiguiente efecto favorable sobre las exportaciones, la producción y el empleo.

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