La hipoteca multidivisa: ¿ganga o producto complejo?

La hipoteca multidivisa: ¿ganga o producto complejo?

Desde hace meses estamos asistiendo a una batalla campal entre consumidores y entidades bancarias por los préstamos con garantía hipotecaria con opción multidivisa, denominados coloquialmente como las “hipotecas multidivisa”.

Este producto –comercializado a partir del año 2005 aproximadamente- surgió como una alternativa a la hipoteca convencional y se caracteriza fundamentalmente por prestar el capital en una divisa distinta al euro.

Es decir, la principal ventaja de la hipoteca multidivisa es que suele estar referenciada a una moneda que se encuentra depreciada respecto del euro y que los tipos de interés del país de esa moneda son más bajos que los del euro, lo que se traduce en que la cuota mensual a pagar por el consumidor acaba siendo mucho menor que si se tratase de una hipoteca convencional referenciada a euros y al Euribor.

Además, en el caso de que la moneda de referencia alterase su relación con el euro –por ejemplo, un aumento de su valor- los clientes tienen la posibilidad de cambiar de divisa en cualquier momento para así evitar que dicha eventual apreciación pudiera afectarles.

Por eso, la hipoteca multidivisa se convirtió en un producto con un funcionamiento y una operativa altamente rentable para los clientes, especialmente para aquellos –ya sea persona física o sociedad- con conocimientos financieros y bursátiles así como con nociones sobre el comportamiento y tendencia de las divisas.

No obstante, al igual que la mayoría de los productos financieros, la hipoteca multidivisa conlleva algunos riesgos, como lo es la propia fluctuación de la moneda, la cual tiene un impacto económico importante sobre la vida del contrato pues puede significar que, a pesar de que el cliente vaya abonando las cuotas mensuales, el capital prestado no solo no se vaya amortizando sino que puede incluso incrementar.

Lo anterior es la contrapartida de la extraordinaria rentabilidad que ofrece el producto y de la que todo cliente debe ser informado, junto con el resto de riesgos y características asociadas.

Actualmente existen numerosos procedimientos judiciales instados por los consumidores con ocasión de este producto precisamente sobre la base de que no fueron suficientemente informados sobre los riesgos que conllevaba la opción multidivisa, solicitando en consecuencia la nulidad parcial del préstamo en todo lo que se refiera dicha opción y que éste pase a estar referenciado a euros.

Sin embargo, lo cierto es que en la práctica no existe un criterio judicial unánime –como pudo ocurrir, por ejemplo, con la comercialización de las participaciones preferentes– toda vez que si bien en algunos casos los tribunales aprecian una falta de información por parte de las entidades bancarias; en otros supuestos han concluido que el consumidor tenía un perfil inversor y financiero suficiente como para comprender el funcionamiento del producto, siendo inverosímil que tales perfiles puedan desconocer la regla básica de que “a mayor rentabilidad, mayor riesgo”.

En definitiva, actualmente el criterio jurisprudencial al respecto es dispar, debiendo atenderse en estos casos al supuesto concreto con análisis de las específicas circunstancias que rodearon la contratación.

 

Artículo escrito por: Laura Gómez – Abogado Departamento Mercantil en Dutilh Abogados

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