“Hay oportunidades dentro de la Reforma Fiscal”

“Hay oportunidades dentro de la Reforma Fiscal”

David Fernández Sánchez, socio director de Sala & Serra Abogados dirige el despacho desde 2007 y asesora frecuentemente en operaciones complejas de reestructuración empresarial a nivel nacional o internacional, grupos de sociedades y dirige el equipo multidisciplinar en materia de inspecciones tributarias, es por esto que le hemos consultado por la nueva reforma fiscal del Gobierno.

Por María Martín Viveros.

David Fernández Sánchez
David Fernández Sánchez

En primer lugar nos gustaría conocer por qué y cuándo nace este despacho.

El despacho se funda en 1997 al amparo de la figura de José Ramón de Sala y Marta Serra. Pasan los años y se van incorporando profesionales, tomando forma como despacho de empresa. Un despacho de empresa trabaja materias que las empresas necesitan en el desarrollo de su actividad económica.

Nos hemos especializado en asuntos complejos de índole, Fiscal, Mercantil y Procesal, que a las empresas por sí solas les cuesta desarrollar.

En el Derecho Procesal o Concursal, serían las compras de unidades productivas. En el ámbito de Corporate compraventa de empresas, conflictos de socios complicados, responsabilidad civil de los administradores y consejeros, por ejemplo. Y en Fiscal como materia compleja, por ejemplo, precio de transferencia, que es una materia que los fiscalistas consideramos compleja.

Somos un despacho “muy joven”, conformado con profesionales senior, pero muy jóvenes. El mayor de nuestros abogados tiene 46 años, pero tengo abogados de 34 años con más de 8 o 9 años de experiencia muy especializados. Nuestro cliente objetivo suelen ser empresas de más de 3 millones de euros a las que les empiezan a surgir esos problemas que por sí mismos no saben desarrollar. No buscamos a la multinacional, somos un despacho mediano, con en torno a 20 personas entre servicios generales y profesionales. Podemos trabajar para una multinacional, pero para un tema concreto. Nuestro cliente es más bien  una mediana y gran empresa.

Estamos situados en Madrid y en Palma de Mallorca. En Madrid estamos muy bien posicionados, aunque nos gustaría tener más visibilidad, por eso estamos haciendo un esfuerzo brutal en marketing online, comunicación y medios porque queremos que la gente nos conozca. De hecho, muchas empresas que vienen a nosotros nos dicen que no nos conocían. Tenemos mucha calidad a un precio razonable y podemos competir muy bien en el mercado. Respecto a la expansión internacional, siendo sincero, no estamos en ese mercado. Ahora mismo creemos que en España hay bastante mercado, la crisis para nosotros ha sido una oportunidad y la estamos aprovechando.

Vuestro principal cliente son empresas y no personas físicas. ¿Cómo enfocáis el daros a conocer?

Normalmente nuestros clientes cuando tienen un problema buscan online “precios de transferencia” o “abogados de empresa en Madrid” y aparecemos los primeros. El empresario tiene un problema y ahí estamos nosotros para solucionarlo. Cuando estas empresas tienen un conflicto de socios, por ejemplo, acuden a su círculo cercano, se meten en internet o leen un artículo impreso en el que uno de nuestros abogados trata, por ejemplo, el conflicto de socios. Efectivamente, puede que sea el empresario persona física quien nos busque, pero nosotros trabajamos para la empresa. Me refiero a que no hacemos rentas, no llevamos autónomos, contabilidades, declaraciones de impuestos. Las podemos hacer, ha habido grandes patrimonios a los que les llevamos asuntos puntuales, o una inspección, pero no es nuestro principal objetivo.

La Reforma Fiscal que ha entrado en vigor, sobre el Impuesto de Sociedades, el IRPF, el IVA, etc. ¿Cómo afecta a la empresa? ¿qué cambios tenéis que tener en cuenta en vuestro despacho?

Podría alargarme toda una mañana explicándote, de hecho estamos dando formación en esta materia. En términos generales, te diría que se amplía la base de tributación, se eliminan muchas deducciones, han simplificado bastante el impuesto y han intentado bajar tipos impositivos. Nosotros, como fiscalistas, lo que intentamos es buscar dentro de la máxima seguridad jurídica oportunidades o mejoras a nuestros esquemas de estructuras mercantiles. Un ejemplo de novedad fiscal, para mí la más importante, es el cambio en la deducción por doble imposición interna a nivel nacional. Hasta el 1 de enero de 2015, cuando tenías más de un 5%  sobre una filial y la transmitías, pagabas impuesto sobre esa transmisión con una deducción. A partir de esta fecha entra en España lo que denominamos la participación exenta, que era lo que se buscaba antes en Holanda. Me explico, muchas empresas buscaban tener su holding en Holanda para tener la llamada participación exenta y transmitir la filial sin plusvalía y sin que sus dividendos tributaran. Ese régimen se ha establecido en España desde el 1 de enero de 2015. Es una novedad fiscal a la que no se le ha dado mucha publicidad, pero que es muy interesante para determinadas estructuras empresariales. De hecho, nosotros estamos bonificando muchas estructuras de clientes para beneficiarse de esa oportunidad que les ofrece el cambio normativo.

Otro ejemplo, la actividad económica ha recogido un cambio importante. Antes, para que una actividad de arrendamiento de bienes inmuebles se consideraría como actividad económica requería a una persona a jornada completa y un local. A partir de 1 de enero basta únicamente con tener una persona dedicada en jornada completa. Eso simplifica mucho las estructuras holding de arrendamiento de bienes inmuebles, una novedad muy interesante.

Creo que los técnicos de desarrollo de la normativa tributaria están haciendo un buen trabajo.

Entonces, según interpreto, para ti es una reforma fiscal muy buena y beneficiosa de cara al empresario.

Creo que hay cosas buenas, se pueden hacer muchas más cosas, pero como titular diría que “Hay oportunidades dentro de la reforma fiscal”.

¿Algún inconveniente o desventaja que veas?

En general, veo que se está haciendo un gran trabajo desde el Ministerio de Economía y Hacienda cerrando el círculo. Es decir, desde que se hizo la amnistía fiscal, el modelo 720, la actuación de los órganos de inspección, etc. Se está trabajando muchísimo en cerrar el círculo al fraude fiscal. Yo creo que eso, a medio y largo plazo, va a favorecer a la economía y empresa española. Los fiscalistas tenemos que trabajar dentro la seguridad jurídica, huir de los experimentos y de hacer estructuras complejas que te llevan a cometer, a veces sin saberlo, delitos. No hablo de puntos a mejorar, sino que creo que los técnicos de desarrollo de la normativa tributaria están haciendo un buen trabajo.

Ahora que hablamos de los delitos, ¿realmente hay conciencia cuando se está cometiendo un delito fiscal o hay desconocimiento por parte del autor? Es algo que hoy en día está sucediendo muchísimo y la opinión pública mantiene ese debate. Es decir, ¿puede ocurrir que por ignorancia o porque la ley es muy enrevesada se cometa un delito sin conocerlo?

Yo creo que la gente que comete delitos es consciente plenamente.

Una cuestión que también tiene bastante relación, ¿cómo se prueban estos delitos fiscales?

Lo básico y fundamental es que haya dolo, que haya búsqueda del fin cometido y que se deje de ingresar, principalmente.

Ahora que vemos todo el tema de la inspección y que Hacienda está encima de todos ¿Qué consejos le darías a un abogado de cara a una inspección de Hacienda en el despacho?

Te voy a contestar de dos formas.

Aconsejo tratar el tema profesionalmente, dedicarle muchas horas y dominarlo perfectamente.

En el Centro de Estudios Financieros daba una materia que se llamaba “El contribuyente ante la inspección”, formaba a asesores fiscales que acudirían a inspecciones. Lo primero que trasmitía es que somos personas y el que tienes enfrente no va a competir contigo, sino que él tiene una necesidad y tiene que resolver un problema. El asesor está ahí para  intentar convencerle de que el problema tiene que dar un resultado que te favorezca. Como consejos, en primer lugar, cuando acudimos a la inspección hay que dominar perfectamente el asunto que se vaya a tratar, dedicarle muchas horas, estudiarlo muy bien, documentarlo perfectamente, tener perfectamente punteado cada dato que se entregue. En esencia, dominar el asunto como si fuera en ello tu vida. En segundo lugar, hay veces en las que no hay por donde defender el asunto, y aquí, como en una partida de ajedrez hay que mover las fichas de forma que intentes frenar al máximo los daños que te pueda generar. Y hay veces en las que tienes que ir con las cartas volcadas porque te han pillado e intentar que el daño sea el menor posible. Pero una  inspección tiene mil posibilidades: desde no ir con un perfume muy caro y empalagoso, a lavarse bien los dientes, etc. Es un ten con ten con una persona en el que te juegas muchas cosas. Es imprescindible ser profesional y muy respetuoso. Yo aconsejo siempre no ir con el cliente, sobre todo en las primeras visitas y, sobre todo, tratar el tema muy profesionalmente, dedicarle muchas horas y dominarlo perfectamente.

Por otro lado, sobre todo de cara a los abogados, estamos viviendo muchas inspecciones a despachos de abogados. Estamos en el centro de la diana con el Plan Nacional de Inspección y se están viendo en la prensa las inspecciones socio-sociedad, a colación de una materia que trabajamos mucho en el despacho, que son las operaciones vinculadas. Cuando hay una vinculación entre un socio y una sociedad, las operaciones que haya entre ellos, tienen que valorarse a mercado, como si fuera un tercero el que realizara la operación. Un cliente viene al despacho con una operación muy grave tengo que cobrarle lo mismo que le cobraría a mi hermana, independientemente de la vinculación que haya. El problema que hay entre las sociedades profesionales y los socios es cómo valorar a mercado la retribución. Hay muchas fórmulas  para hacerlo y para fortalecer y proteger esa operación. Ahora mismo la inspección está atacando esas relaciones. Están investigando a futbolistas, como a Messi, han inspeccionado a Joaquín Sabina, a Iker Casillas, a presentadores de televisión, etc. Se está mezclando todo y lo que están buscando es muy sencillo: en el IRPF se tributa a un tipo progresivo, entorno al 48% en algunos casos, y en el Impuesto de Sociedades se puede tributar al 25 ó 30%. El contribuyente busca, en este caso, meter sus ingresos en la sociedad. Cuando eres un presentador de televisión y no tienes estructura ni medios materiales, Hacienda no acepta la existencia de una sociedad, ya que el dinero lo ha ganado la propia persona. En cambio, en los despachos profesionales sí es verdad que hay una sociedad con personas, con medios y hay que valorar esta relación, pero hay despachos que no lo hacen y están teniendo problemas.

Finalmente, respecto a los consejos en una inspección a un cliente hay mil técnicas, como ya he comentado, y para defenderte de una inspección valorar bien a mercado tus relaciones socio-sociedad y haz un buen informe de precios de transferencia.

Sobre el tema de los honorarios, recientemente un estudio apuntó que lo normal es que los abogados cobren en función de los resultados. Realmente, ¿qué sistema consideras más beneficioso?

Para mí el sistema más beneficioso es aquel en el que el cliente y el despacho estén más a gusto. En mi experiencia cuando aportas valor tienes que hacérselo saber al cliente y cobrarle en ese momento. Es decir, los despachos de abogados tenemos que cobrar en el momento en el que aportemos valor, como pase media hora ya… (risas).

Hay muchas fórmulas. Por ejemplo, un despacho como el nuestro no puede trabajar a éxito, es una locura. Tenemos una estructura, unos sueldos, unos gastos fijos y tenemos que intentar mantenerlos. No podemos ir a éxito, nos arruinaríamos. Hay muchas fórmulas: por ejemplo, los clientes fijos tienen normalmente unas bolsas de igualas, en las que tienen un trato preferencial a un precio/hora rebajado y cuando se excede el tiempo de dedicación ese precio/hora se va ajustando, de tal forma que el cliente está tranquilo y a gusto porque estás trabajándole muy bien, y el despacho también está contento porque se le está retribuyendo la hora. En asuntos complejos, normalmente el cliente viene con un problema complicado. Cuando hablo de precio razonable me refiero a  que nuestra estructura de costes nos permite realizar un trabajo complejo de alto valor añadido para el cliente a  un precio muy por debajo del que están dando en mercado. Lo hemos logrado teniendo costes de estructura bajos. Nuestro despacho en vez de estar, que me encantaría, en la calle Serrano o en Torres de la Castellana, está en Marqués de Urquijo en unas oficinas bastante prácticas, en las que se está a gusto y tienes buena imagen, y además ahorramos ese coste al mes a nuestros clientes.

Hablando un poco de tu ejercicio profesional, supongo que tendréis nuevos abogados con becas o prácticas, ¿qué consejo les das a jóvenes abogados que están empezando?

Les digo que la técnica es lo menos importante. Lo más importante es amar lo que se hace, tener ilusión y dejarse la piel. No solo decirlo, sino hacerlo. Es lo único que pido a un abogado.

¿Hay algo de tu profesión que no te guste?

Sí, claro, muchas cosas. Lo que menos me gusta es la falta de humildad del entorno en el que nos movemos. Hay que hacer un ejercicio diario en dos caminos: uno, saber de dónde vienes, saber lo que te ha costado montar esta estructura, el regreso a los orígenes; y en segundo lugar, muy importante, trabajar la integridad. Huye del que te diga que es íntegro, la integridad se trabaja hora a hora. Es un  mundo en el que se habla de muchos millones, todo el rato están comprando y vendiendo empresas como si fueran cromos y hay que trabajar bastante bien los principios y valores.

¿Tienes algún caso que te haya marcado especialmente a lo largo de tu trayectoria, que recuerdes con especial cariño o con  horror?

Lo que más me gusta es ver cómo crecen los abogados dentro del despacho.

Y, por último, ¿te queda algún sueño por realizar?

Sí, claro, muchos (Risas). Desde ver crecer a mis hijos cada día, a disfrutar. A mí me gusta mucho el yoga. La filosofía de respirar y vivir el presente es complicada en este ámbito. Pero sí, hay muchos sueños: escribir un libro para transmitir a mis hijos mi forma de vivir la vida, mi forma de trabajar, yo lo llamo el método y lo intento transmitir también a los abogados de aquí, a mis compañeros. Mil cosas. Pero si hay un sueño principal, en el que estoy trabajando ahora mismo, es en que Sala y Serra perdure a mí.

 

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