El Supremo confirma la condena de 44 años de prisión a un hombre por matar a una anciana

El Supremo confirma la condena de 44 años de prisión a un hombre por matar a una anciana

La Sala de lo Penal ha confirmado la condena a 44 años de prisión impuesta por la Audiencia Provincial de Murcia a un hombre por matar a una anciana y herir a otras dos con la rama de un limonero en una zona de huertos de la pedanía de El Raal (Murcia) para robarles cinco euros.

Según los hechos probados, el condenado se aproximó en silencio por la espalda a las tres ancianas, que caminaban por el Carril de los Cobos, y las golpeó con dicha palo, de unos ochenta centímetros de largo y de tres o cuatro de grosor. A una de ellas le dio un golpe en la nunca que le hizo caer al suelo provocándole un traumatismo craneoencefálico y otras heridas graves que provocaron su muerte al día siguiente del ataque en el hospital.

La sentencia comparte el criterio de la Audiencia Provincial de Murcia que consideró acertada la pena impuesta al acusado teniendo en cuenta la avanzada edad de las víctimas -nacidas 1932, 1947 y 1943- y, por tanto, personas especialmente indefensas y vulnerables; la impresionante desproporcionalidad y gravedad de la conducta que supone que, para apoderarse de cinco euros, emplee una violencia extrema que lleve al fallecimiento de una persona, casi al de otra y a causar lesiones a una tercera, dirigiendo siempre los golpes, sin excepción, hacia las respectivas cabezas de cada una de sus víctimas.

También valora el inmenso desprecio que siente el acusado que siguió golpeándolas con fuerza pese a que éstas le decían “no nos mates”, así como su frialdad demostrada en la forma en que lleva a cabo el ataque.

La sentencia del Tribunal Supremo, de la que ha sido ponente el magistrado Juan Ramón Berdugo Gómez de la Torre, considera que hubo alevosía en la conducta del condenado en toda la secuencia agresiva: “Se produjo un ataque por la espalda a las víctimas, de 80, 71 y 65 años respectivamente, por un hombre de 32 años golpeándolas en la parte posterior de la cabeza -zona occipital- con un objeto contundente.

Por ello tanto por la dinámica del ataque, sorpresivo inicialmente por la espalda, como por el objeto empleado y diferencia de edad entre las víctimas y el agresor, que concurren circunstancias reveladoras de que nos hallamos ante algo más que un mero abuso de superioridad. El ataque alevoso se sitúa inicialmente en una alevosía sorpresiva y se termina mediante la alevosía de prevalimiento o desvalimiento”.

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