Asesor Fiscal, el eterno estudiante

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angel.martinezCada vez es más evidente que los estudios no terminan con la carrera y que, como a algunos les gusta comentar, es precisamente en ese momento, cuando de verdad empiezan. La mejor forma de hacerlo sin duda, para aquellos profesionales cuya orientación está en el mundo del derecho Fiscal y Contable, es con la especialización en un Master Asesoría fiscal.

Sin embargo, también debe ser consciente el futuro asesor, de que se adentra en un mundo cambiante y que parte de su vida laboral será el estudio continuado. Si a esto le añadimos la incertidumbre política en la que se encuentra nuestro país donde, en cuestión de meses, podemos estar gobernados por políticas económicas y fiscales de signo totalmente opuesto , entendemos que parte de nuestra tarea como asesor es estar pendiente de las nuevas normas fiscales que se aprueban, de las derogaciones de leyes anteriores, de las disposiciones transitorias, de resoluciones contables y un sinfín de modificaciones que serán imprescindibles para desarrollar de manera correcta nuestra tarea y por tanto, del buen hacer a nuestros clientes.

Pero una cosa es asumir este papel de estudiante eterno (fascinante por otra parte), y otra bien distinta que parezca que los que dictan nuestras normas no tengan claro a donde nos quieren llevar y, por consiguiente, nos mantengan en un mar de dudas constantes.

Sirva como ejemplo la esperada modificación del plan contable. Estamos rozando la mitad del ejercicio 2016 y ya han pasado casi seis meses desde que el ICAC publicara su proyecto de Resolución que va a modificar los planes contables y aun no se ha aprobado, Tiene por tanto el asesor sobre la mesa, un proyecto que puede modificar su forma de actuar en temas como el inmovilizado intangible, o el Fondo de Comercio, o en cuanto a la elaboración o no del Estado de Cambio s en el Patrimonio Neto y aún no sabe cómo actuar. El problema, es que en la Disposición Quinta de dicho proyecto establece que la modificación entrará en vigor en el momento de su aprobación con carácter obligatorio desde enero del 16.

Algo parecido nos ocurre con la consideración de Pequeña y Mediana Empresa. En el ámbito contable se establecieron unos requisitos en el Plan Contable que entró en vigor en el año 2008, que no duraron más de cinco años, cuando la llamada “ley de emprendedores” los modificó en el 2013. Esto por no hablar de las cuentas abreviadas y los criterios para microempresas. Pero es que el criterio fiscal no coincide con el contable y ni siquiera con los que establece la Unión Europea para otorgar ayudas a las empresas más pequeñas. Un laberinto que nadie es capaz de homogeneizar.

Y ¿Qué podemos contar del impuesto de Sociedades? Aprobado dentro de lo que se ha llamado como reforma fiscal a finales del año 2014, ya ha sufrido varias modificaciones con nuevas normas como son la ley de 20 de julio de Auditoria de Cuentas ó la ley de 27 de abril de 2015 de fomento y financiación empresarial. A estas también debemos añadir las novedades tributarias que se introducen cada caño en las respectivas Leyes de Presupuestos Generales del Estado.

Pero las reformas no están afectando solo al trabajo del Asesor Fiscal. No debemos de olvidarnos de la  y las modificaciones que han tenido que asumir los asesores laborales. Reformas que tan solo parecen el principio pues, tengamos el Gobierno que tengamos, parece inevitable su modificación en mayor o menor profundidad.

Estamos en tiempos y complejos en todos los ámbitos que hace que las empresas necesiten con mayor urgencia que nunca de profesionales en el ámbito del asesoramiento bien preparados y formados. Esto, lejos de ser un problema, abre un mundo de posibilidades a aquellas personas con capacidad, entrega y motivación que entienden que ahora es el momento de dedicarse a aquello para lo que saben van a estar preparados.

Ángel Martínez
Responsable del departamento contable del Instituto Europeo de Asesoría Fiscal

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