Recomendaciones para un abogado que empieza

Recomendaciones para un abogado que empieza

Hace años leí que alguien conocido quería que en su epitafio pusiese “estudiante de inglés” porque tenía la sensación de que toda su vida había estado estudiando inglés sin conseguir aprenderlo del todo, si es que existe un “todo” que aprender.  Al margen de las bromas que podemos hacer, sí creo que mi epitafio podrá poner simplemente “estudiante” porque eso está siendo y va a ser mi vida: la de estudiante. Toda la vida estudiando y supongo que así hasta el final.

Me acuerdo de un conocido abogado que preguntaba: “¿tú sigues estudiando? Yo con todas las normas que se están aprobando ahora, ya he renunciado;  yo soy como los caracoles, que me guío por las antenas”.

Puede parecer exagerado, pero mi recomendación a los abogados que empiezan es que no pierdan nunca el interés por estudiar y que profundicen e investiguen sobre aquellas materias que les interesen y que, en la medida de lo posible, escriban y publiquen sobre esa materia para convertirse en verdaderos especialistas.

Ya hace de todo más de 25 años, como dijo aquel. Lejos quedan los tiempos en que acabamos la carrera de derecho, en mi caso en el caserón de la calle Alberto Aguilera, en ICADE. Habíamos estado allí seis años, que se hicieron duros, estudiando mucho,  al principio días y noches, luego ya sólo días, pero en todo caso siempre estudiando. Uno tenía la impresión de que iba a ser acabar la carrera y colgar los bártulos de estudio de forma definitiva. Se acababa una etapa y empezaba a la etapa siguiente, la etapa profesional, en la que ya uno no tenía que estudiar nunca más.

Pues bien, me equivocaba, como  tantas veces.

Luego, me di cuenta que seguía estudiando. Pero, por arte de magia, aquello había dejado de ser un suplicio y había pasado a gustarme. Decididamente, cada vez me estaba volviendo más raro (dicho desde la perspectiva de un estudiante de carrera).

Recuerdo en 1993 cuando participe en mi primer libro. Fue un libro colectivo en el que estuve casi dos años enfrascado. Una tarea titánica, que pensaba que era un one off, una y no más Santo Tomás. Ahora había que empezar a vivir.

Me equivocaba otra vez.

En el 94 empezaba  a escribir otro artículo para un libro colectivo en el que me había enredado y no había sabido decir que no. Ya éste me costó menos de esos dos años. Y así sucesivamente hasta publicar un ramillete de artículos, participar en algún libro colectivo, escribir un libro por mí mismo, participar en un libro de relatos cortos, etcétera.

Pero en realidad, esos artículos que he podido escribir son el resultado de una sola cosa: estudiar. Y me doy cuenta que tengo ya mas de 50 años y que sigo estudiando con la ilusión del primer día.

Y tengo hijos que van a empezar en breve su carrera profesional, finalizando ya sus carreras universitarias. ¿Y qué consejo puedo darles desde aquí?  (Y no sólo a ellos sino también a todos aquéllos que vayan a empezar su carrera profesional).

Pues bien fácil: que no pierdan nunca el interés por el trabajo, que disfruten mucho por lo que hacen, que se diviertan trabajando, que estudien, que investiguen y que con el resultado de esa investigación, publiquen y den a conocer lo que a ellos les ha costado investigar.

A veces me encuentro con gente que se sorprende de que publique algunas cosas y me dicen: ¿no publicas tus secretos con ese artículo? ¿No revelas lo que te ha costado tanto tiempo y lo pones al alcance de todo el mundo sin esfuerzo? Puede que sí, pero no me importa mucho. Cuando estudias algo profundamente, creo que tu obligación es hacer accesible eso que has estudiado. Y eso no te resta valor, al contrario: te otorga mucho más valor porque puedes convertirte en un auténtico especialista de los que no hay muchos en el mercado.

Entonces, mi recomendación a los jóvenes que ahora se inician en su carrera profesional de abogados es ésta: no dejéis nunca de estudiar y, si podéis, publicad el resultado de los estudios. Vuestra carrera y, sobre todo, vosotros mismos, lo agradeceréis.

Artículo escrito por Gonzalo Jiménez-Blanco, Head of Spain Ashurst LLP.